a indefensión que, en muchos aspectos, sufren los jóvenes migrantes ex tutelados tras su periodo de protección como menores centró la intervención de José Chamizo, en la jornada de clausura de la tercera edición del proyecto Acerca de los derechos de la juventud migrante: una oportunidad y un reto. Se trata de una iniciativa formativa y social de la Universidad de Cádiz, articulada en torno al campus de Jerez de la Frontera y que ha reunido en el primer cuatrimestre del año a una treintena de estudiantes de las titulaciones de Derecho, Trabajo Social y Criminología con una veintena de jóvenes procedentes de Marruecos.
La mayor parte de estos jóvenes marroquíes habían sido tutelados por la ONG Voluntarios de Otro Mundo, que preside Chamizo y en cuyo transcurso los participantes, estudiantes de Derecho, han trabajado con este colectivo, con el propósito de «conocer la realidad migratoria de estos jóvenes y apoyarles en la protección jurídico-social de sus derechos».
Chamizo rememoró que «en el mundo, hay 258 millones de personas que han emigrado a otros países buscando una vida digna. De ellos, el 36,1% son niños y niñas. Para algunos, que no sabemos si están en su sano juicio, ahora resulta que el gran problema de la inmigración tiene unos protagonistas inadecuados que traen de cabeza a los gobiernos: son niños».
«La mayoría varones, aunque las niñas se van incorporando a este drama. Los gobiernos no saben qué hacer ¡Menudo problema! Ellos y ellas, que presumían de leyes a favor de la infancia, que hablaban continuamente del interés superior del menor, no saben cómo resolver esta situación», rememora Chamizo a propósito de los llamados MENAS, el acrónimo que identifica a los menores no acompañados que cruzan las fronteras.
En Andalucía, su situación se resiente con «los recortes en temas sociales, especialmente en temas migratorios y de cooperación, para bochorno de este pueblo solidario y comprometido».
Es en ese contexto donde ahora mismo se mantiene la controversia sobre esos menores que llegan a Canarias, Ceuta o Melilla y que, desde la Península, distintos gobiernos autonómicos se niegan a propiciar su acogida, en tanto que el Gobierno central tampoco se ha mostrado ágil a la hora de propiciar alternativas.
«Algunos de estos chavales han muerto al intentar llegar a un país presuntamente civilizado sin que sus padres pudieran protegerlos. Os lo recuerdo −la memoria colectiva es frágil−; huyen de la miseria económica y sus consecuencias; huyen de la guerra. Los adultos, buscan una vida mejor para la familia, al menos en paz y dignidad. Mueren los pequeños sin saber bien qué es lo que ocurre».
Pero el exdefensor del Pueblo Andaluz se centró en la situación que padecen cuando dejan de ser menores y la administración les abandona a su suerte. De ahí nació el proyecto de acogida y acompañamiento que brinda Voluntarios por Otro Mundo, desde 2018 en Jerez de la Frontera. Se trata de paliar lo que Chamizo califica como una «situación de desamparo una vez que se les retira la protección que les presta la Administración en tanto son menores de edad».
Siete años atrás, dicha ONG puso en marcha el proyecto ‘Dartalib’, para brindarles un hogar propio donde, en palabras de Chamizo, “en convivencia familiar con otros jóvenes en la misma situación, pueden sentirse protagonistas de su proceso educativo, potenciando su maduración personal y su integración social”.
Al mismo tiempo, según describe, “se persigue la inclusión social y la capacitación de estas personas en la sociedad, ofreciéndoles herramientas y estrategias adecuadas para la adaptación al entorno que les rodea”.
El proyecto, amparado por la UCA y desarrollado entre los meses de febrero, marzo y abril, ha tenido como objetivo fomentar un espacio de encuentro y reflexión entre jóvenes “con historias muy diferentes, pero con sueños no tan dispares”, como ha resumido Juan Manuel López Ulla, profesor titular del Departamento de Disciplinas Jurídicas Básicas de la Universidad de Cádiz y coordinador del proyecto.
La actividad ha permitido al alumnado de la UCA aplicar de forma práctica sus conocimientos sobre los procedimientos jurídicos y sociales que afectan a la juventud migrante. Asimismo, ha ofrecido a los jóvenes migrantes la oportunidad de acercarse al entorno universitario, promoviendo en ellos la valoración de la educación como herramienta fundamental para su desarrollo personal y profesional.
El representante de la Fundación La Merced, Miguel Bustillo Garat, abrió la sesión de clausura con una ponencia en la que ha analizado la doble vertiente de oportunidad y reto que representa la juventud migrante para las sociedades de acogida. Tras su intervención, ha tenido lugar una mesa redonda en la que han participado los jóvenes marroquíes y los estudiantes de la Universidad de Cádiz, quienes han compartido sus experiencias personales y han reflexionado sobre los desafíos comunes en materia de integración, derechos y expectativas de futuro.
La jornada contó con la presencia de la decana de la Facultad de Derecho, Isabel Villar Fuentes, y con la presencia de Juan Manuel López Ulla (Coordinador del Proyecto), Adrián Pérez Vidal, Carlos Varela Gil, Marta Freire, Emilia Girón, Giovanna María Izquierdo Medina y Carlos Chernichero Díaz (equipo docente del proyecto), con la intervención también de los Voluntarios del Proyecto, Pina D’Ambrosio, Amina Lafoudi Elhadiri y Mohamed Assif.
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